lunes, 10 de diciembre de 2007

Luces de Bohemia



En luces de Bohemia se critican todas las clases sociales. Se hace una descripción detallista de la situación absurda y grotesca del pueblo de Madrid, con los ojos de Max, siempre resaltando el atraso que sufre éste.


En la película se critica a los policías, a los ministros y a sus funcionarios. Hace un esperpento de éstos donde se ve claramente sus defectos y su incapacidad moral para gobernar un pueblo cuya mayor preocupación es la de conseguir comida a cualquier precio. Por otra parte critica a las clases marginales. En este grupo se encuentra la mayoría de la población. En la película se hace referencia a Don Latino, un hombre borracho muy realista y que se aprovecha de Max, y una muchacha, que aún obligada a prostituirse a los quince años entiende y estima a Max. En la película también aparece un anarquista, mediante el cuál acentúa la intolerancia que tienten los gobernantes respecto a otros pensamientos.


En luces de Bohemia se agrupan todos los aspectos que llevaban a este país al deterioro, con la marginación de un gran sector de la población en que la mayoría de veces se encontraban personajes dignos y que vencidos por el ambiente que los envuelve, no pueden mostrarse tal como son
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La miseria de dos niños


Estaban dos niños miserables, con la mirada perdida, sentados esperando alguna cosa. Llevaban así ya tres horas. Esperaban sin frustración, ya vencidos por el hambre. Aguardaban absortos en sus pensamientos. La verdad es que no esperaban nada en absoluto o por lo menos ellos no sabían exactamente qué estaban aguardando. Puede que esperasen misericordia, un milagro que les sacase del fatal infierno en que vivían. Los dos llevaban una sucia ropa, pegada a su cuerpo, rota casi del todo. Se veía el hambre reflejada, pegada a su triste mirada. Ya tenían 10 años, pero parecían tener mucho menos. Parecían esqueletos flotantes esperando por su entierro. Detrás de su piel se prevé unos delgados huesos, que por falta de carne, parecían como bastoncillos articulados. Estaban ya como muertos. Morían en cada segundo, en cada instante, en cada momento que pasaba. Ya levaban días, meses luchando contra la inevitable muerte. Ésta parecía divertirse en la lucha y no quería vencer rápido. Quería esperar, dejar pasar el tiempo, arrastrarlos poco a poco hacia su cruel destino. Al principio no se resignaban, pero ahora ya han dado la mano a su destino, esperando que termine lo más pronto posible.

Después de dos horas más, llegó un viejo hombre, rendido más bien por el hambre y el cansancio que por su muy avanzada edad. Parecía más miserable aún que ellos, pero “sonreía” esperanzado. Uno de los niños se levantó y corrió casi tropezando siempre, por falta de fuerza, a recibir el hombre. El otro solo pudo girar la mirada. Contempló a su padre, moribundo y desgraciado. Observó que esta vez tampoco traía nada. Sonrió irónicamente y felicitó a la muerte por la lucha que está a punto de vencer.

La directora de IES La Segarra


Estudiantes de IES La Segarra:


Nuestro instituto, como ya sabéis, es uno de los sitios donde pasamos más tiempo y para eso tiene que estar al gusto de todos. Durante los últimos meses se han saltado muchas normas que para este instituto eran fundamentales para su buen funcionamiento. Al principio, puede que os parezca nada importante saltaros algunas cuantas normas y quizá, algo divertido, pero esto va cada vez a peor y acaba con perjudicarnos a todos y sobre todo a vuestra formación. Últimamente es muy común ver chicos y chicas, de edades bastante avanzadas, comportarse como “niños” de primero de ESO, sin hablar de estos… Correr por el pasillo, llegar tarde a clase, interrumpir constantemente al profesor, tener muchas faltas injustificadas… Son unos ejemplos de los muchos comportamientos intolerantes que se efectúan en nuestro instituto.


Para hacer frente a esto y seguir adelante con los mejores resultados, os pido que reflexionéis sobre vuestro comportamiento e intentar arreglarlo. Las principales normas son muy sencillas. Una de muy importante es el comportamiento en clase. No se tolerará interrupciones que impidan que el seguimiento del aula funcione. Tampoco se permitirá llegar tarde a clase, por lo cual el alumnado tiene que estar ya dentro cuando el timbre toque. La presencia a clase es obligatoria y si por algún motivo faltáis algún día tenéis que justificarlo. Por otro lado, hay el comportamiento en el pasillo. No se puede ni correr, ni gritar ni hacer cualquier otra cosa que pueda molestar a los demás. Si queréis lanzar alguna cosa, tenéis que utilizar la papelera y no lanzarla en el pasillo o en el patio.


Por consiguiente, y para que cumpláis estas normas, se efectuará un parte a cada estudiante que infringe, por tercera vez, alguna de estas normas. Es importante que cumpláis porque esta vez los profesores serán rigorosos.


Cervera, 27 de noviembre de 2007


Chadia Mizab. Directora de IES La Segarra