martes, 18 de marzo de 2008


Indecisión


Pasaba largas horas mirando al cielo. Las nubes, sus redondeadas y extrañas formas, que dependen de los ojos que las miran, la entretienen y la tranquilizan. Siempre que se sentía frustrada o preocupada se iba al parque, a cerca del río, y se estiraba, contemplando con asombro las nubes de algodón que tan magníficas se ven en verano.


Faltaba solo una semana para que se acabe el plazo de preinscripción universitaria. Siete días: uno, dos, tres… ¡hasta siete! Otras veces le hubiera parecido una eternidad, pero ahora es para ella como contar segundos. Por primera vez en mucho tiempo se sentía perdida, frustrada, vencida y nerviosa al mismo tiempo. Siete días para escoger la carrera del año que viene, siete días para definir su futuro. Estaba ahora mirando las blancas nubes que se desplazaban muy lentamente, cogiendo y escogiendo formas y figuras que cambiaban cada vez que parpadeaba. Esta vez, pero, este paisaje no la tranquilizaba, sino todo lo contrario. Le entraba angustia en estar ahí, tumbada, mirando al cielo, observando que todo sigue igual pero a la vez que todo cambia. Le entraba pánico pensar en todo eso y ver como todo sigue su camino mientras ella se ve más perdida. ¿Qué hará? No lo sabe y piensa que no lo sabrá jamás.


Siempre le recomiendan que piense en lo que le guste y que entonces será fácil, pero su problema es que no lo sabe. No sabe que le gusta estudiar y tampoco de que quiere trabajar. Esto le parece tan patético e incomprensible que la enrabia más. De repente le viene en la cabeza cuando tuvo que escoger la modalidad del bachillerato. Sonrió. Es igual. Es todo igual: la sensación de frustración, de miedo, de perdición… Todo, absolutamente todo es igual que hace dos años. En escoger el bachillerato lo tuvo que hacer el último día y tampoco lo tenía claro y entonces pensó: “¡Ya ves, tampoco me ha ido tan mal! ¡El último día del plazo de preinscripción ya lo decidiré!”. Se levantó ya más tranquilizada mientras murmuraba así misma que había otros problemas más graves en el mundo que el suyo. Miró por última vez al cielo donde las nubes ya adquirieron un color anaranjado, se acercó al río y se dijo: “Al fin y al cabo solo es mi indecisión”.




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